lunes, 19 de septiembre de 2016

Las manos: los ojos del alma.

Cerré los ojos y empezaron a narrar historias divertidas, el corazón se adaptó al ritmo pausado de la lectura con sentimiento de esas cinco personas sentadas en una mesa, con unos folletos encima donde pasaban de forma constante sus manos, en la medida que miraban ensimismados al techo y parpadeaban poco. Uno de ellos tenía gafas y siempre miraba al frente. Lo único que no se detenía eran sus manos: los cinco pares de manos se movían como coordinadas de izquierda a derecha, posando las falanges de forma a veces detenida o como un automóvil cruzando en la luz amarilla, esas personas nunca miraban al papel. La vida me mostró, que leer no es un asunto solamente de querer viajar y conocer, los libros son un  asunto del alma, por eso, uno no necesita un par del ojos para leer, uno sólo necesita justa y nada más que eso de lo que nadie, en cualquiera que sea su condición carece: alma.

2 comentarios:

  1. Felipe, es un texto muy bien redactado, ¿ Cómo leer? con los ojos, con la mente, con las manos o con el alma... Lo único necesario son las ganas y la pasión por lo que se hace.

    En cuanto a la forma del texto no tengo observaciones.

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