lunes, 19 de septiembre de 2016

Palabras sobrantes

Ella todos los días me decía que me quería, eso era impresionante o bueno, al menos al principio que me parecía una absoluta novedad, pues el brillo de sus ojos puesto sobre la mirada perdida de un joven que intentaba descubrir las voluntades del mundo, realmente me convencieron. El asunto es que precisamente por ser un tanto joven, y no es que ahora este viejo, sólo por ese entonces no entendía el valor justo de la contraposición de las palabras, es decir, el valor de las acciones. Digo contraposición porque realmente, de un verbo a la acción del mismo, sí se debe atravesar un río caudaloso o un simple y seguro puente; todo depende de qué tanto problema requiera en su vida cada persona. El asunto es que me decía tanto lo mismo, que aunque nunca perdió su belleza simbólica, realmente la expresión comenzó a convertirse en una especie de  costumbre que aburría, y era triste, porque el brillo en sus ojos seguía ahí, convirtiendo todo en felicidad. No estoy en desacuerdo con la expresión de los sentimientos, justamente ellos han llevado a grandes maestros a componer bajo el imperio del amor o del odio, las más excelsas piezas de música, pintura, poesía, etc, y a lo que voy es que, ellos no se la pasaron hablando de más sobre lo que sentían, ellos lo accionaron y aunque ella no está más para decirme más que me quiere, y está bien, todo tiene su ciclo, hasta las palabras que van desapareciendo, van mudando de letras, se van transformando pero aún así, a veces la gente consigue que las palabras sobren.

1 comentario:

  1. Las palabras deben ser expresadas con sumo cuidado, de esa manera no aburriremos al otro con un solo discurso.

    Creo que estás repitiendo en ciertas partes las misma palabras de manera muy seguida.
    ...ellos lo accionaron y aunque ella no está MÁS para decirme MÁS que me quiere...
    ... Ella todos los días ME decía que ME quería...

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